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La Paragua: el minero que sobrevivió tres días en la selva para contar una masacre

Paragua

Por Vía Hernán Velasco

4 de septiembre de 2026 · 4:24 p. m.

La Paragua: el minero que sobrevivió tres días en la selva para contar una masacre

Por tres días, Manuel Felipe Lizardi caminó herido por la selva. No sabía con certeza cuánto había recorrido. Tampoco cuánto faltaba. Sabía que tenía que seguir. Detrás quedaban los hombres con los que había estado trabajando en una zona minera del estado Bolívar. Delante estaba el monte, los caminos difíciles y la posibilidad —todavía incierta— de encontrar una salida. Lizardi era el único que había logrado sobrevivir. Cuando finalmente llegó a La Paragua, llevaba algo más que las heridas: llevaba una historia que cambiaría la versión oficial de lo ocurrido en una mina del Alto Paragua. Seis mineros habían muerto. Era septiembre de 2006. Y durante los días siguientes nadie en el pueblo volvería a hablar de otra cosa. El oro y la reconversión En el sur de Bolívar, el oro siempre ha tenido dos caras. Una es la promesa, la otra, la violencia. Para miles de hombres, la minería significaba una manera de ganarse la vida en territorios donde las distancias, la selva y la falta de oportunidades convertían cada yacimiento en una posibilidad. Pero en 2006 el gobierno de Hugo Chávez había puesto en marcha un proceso de reconversión minera, con el propósito de sacar a los pequeños mineros de determinadas zonas y trasladarlos a otros yacimientos. En La Paragua había tensión Los mineros denunciaban desalojos y reclamaban que se cumplieran las promesas de reubicación. En medio de ese ambiente operaba el Teatro de Operaciones número 5, TO-5, una unidad militar desplegada en la zona. Fue en ese contexto cuando ocurrió la tragedia. El regreso a El Papelón La mañana del 22 de septiembre, un grupo de mineros se desplazaba por la zona. Según la reconstrucción que posteriormente llegó a los tribunales, algunos regresaban hacia la mina El Papelón, en Turumbán. Habían tenido problemas con el combustible. El viaje terminó convirtiéndose en una persecución. Un helicóptero militar apareció sobre la zona. Después llegaron los soldados. La versión de lo ocurrido cambiaría varias veces. En los primeros momentos, desde el ámbito militar se habló de una operación de reconocimiento. Más tarde, funcionarios del gobierno sostuvieron que se había producido un enfrentamiento con mineros. Los familiares y sobrevivientes contaron otra historia. La diferencia entre ambas versiones se convertiría en el centro de la investigación. Los disparos Los mineros estaban en una zona de difícil acceso. La selva no dejaba mucho espacio para correr. Según el testimonio del sobreviviente, los militares atacaron a los trabajadores. Los hombres intentaron escapar. Algunos no pudieron. Seis murieron. Lizardi resultó herido. Pero consiguió huir. Lo que vino después fue una lucha distinta. Ya no era contra soldados. Era contra la selva. Durante tres días caminó herido. Sin saber con exactitud dónde estaba, sin la seguridad de que encontraría ayuda, sin saber si quienes lo habían atacado seguían buscándolo. En algún momento tuvo que continuar con la única certeza que podía tener un hombre perdido en aquella inmensidad: seguir caminando significaba seguir vivo. Cuando consiguió llegar hasta La Paragua, su testimonio permitió reconstruir una parte de lo ocurrido. Había otros seis hombres que no regresarían. La noticia comenzó a extenderse. Y entonces llegó la pregunta que terminaría por transformar el caso: ¿Cómo habían muerto? Una versión oficial Al principio, la explicación de los militares fue distinta. Se habló de un enfrentamiento. La tesis sostenía que los efectivos habían respondido al fuego de los mineros. Incluso se mencionó el hallazgo de armas en poder de las víctimas. Pero el caso no terminó allí. Las denuncias de familiares y sobrevivientes obligaron a investigar. La Fiscalía acusó a miembros de la fuerza militar. El expediente terminó en los tribunales. Y la historia comenzó a cambiar. La justicia Más de un año después de aquella mañana en la selva, diez militares fueron condenados. El 18 de diciembre de 2007, un tribunal sentenció a varios de los funcionarios por su responsabilidad en la muerte de los mineros. Dos de ellos recibieron penas de 18 años de prisión por homicidio calificado con alevosía en grado de autores materiales. Otros ocho fueron condenados a 15 años, en calidad de cómplices, según la información publicada entonces sobre la sentencia. La justicia también estableció responsabilidades por las lesiones sufridas por el único sobreviviente. La historia que había comenzado en una mina terminó, finalmente, en una sala de tribunales. Los seis Pero una sentencia no devuelve a los muertos. Los seis mineros quedaron en los registros de una tragedia que durante mucho tiempo fue conocida principalmente por el nombre del lugar: La Paragua. Seis hombres. Una zona minera. Una operación militar. Un sobreviviente. Y una historia que tardó más de un año en llegar a una sentencia. Lo que quedó en La Paragua. Después de la masacre continuaron las tensiones entre los mineros y las autoridades. La reconversión minera siguió siendo motivo de conflicto. Hubo nuevos desalojos y nuevas denuncias de abusos en la zona. La pequeña minería no desapareció. Tampoco desapareció el oro. En diciembre de 2006, los mineros llegaron incluso a cerrar el acceso al pueblo en protesta por la falta de respuestas y por el incumplimiento de compromisos relacionados con la reconversión. La selva siguió allí. Las minas también. Pero el nombre de La Paragua quedó asociado para siempre con aquella mañana de septiembre. El sobreviviente Hay historias que se recuerdan por sus muertos. La de La Paragua también debería recordarse por su sobreviviente. Manuel Felipe Lizardi caminó durante tres días con las heridas de lo que había ocurrido atrás. Su llegada al pueblo permitió que una historia que podía haber quedado perdida entre la selva y los campamentos mineros comenzara a ser investigada. Después vinieron los expedientes. Las declaraciones. Las acusaciones. El juicio. Y finalmente las condenas. Diez militares fueron encontrados responsables. Seis mineros no volvieron a casa. Y un hombre tuvo que caminar durante tres días para contar por qué. En La Paragua, el oro no fue lo único que salió de la tierra. También salió una historia que durante años permaneció enterrada entre la selva, las versiones enfrentadas y el silencio. Quién no conoce su historia está condenado a repetirla ✍🏻

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