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DE LA FUERZA A LA FRATERNIDAD: la superación de la Ley del Odio

Por Redacción El Merey

5 de octubre de 2026 · 10:20 a. m.

DE LA FUERZA A LA FRATERNIDAD:  la superación de la Ley del Odio

La derogación o superación de la Le y del Odio no representa la apertura hacia un vacío normativo; por el contrario, constituye una auténtica apuesta civilizatoria. Significa transitar decididamente de una paz impuesta por la coacción a una paz estructurada sobre la convivencia democrática y los valores universales del cristianismo. En este horizonte, la cohesión social no nace del decreto punitivo, sino del reconocimiento mutuo y de la erradicación consciente de la miseria material y moral.

Bajo la cultura de la violencia, la dominación material y simbólica se vuelve sistémica. La sociedad termina fragmentada en facciones irreconciliables donde el otro deja de ser reconocido como un ciudadano legítimo para convertirse en un enemigo existencial. Sin embargo, erradicar la violencia exige una transformación cultural profunda: reemplazar los métodos de hegemonía y control por prácticas auténticas de solidaridad y fraternidad. Para quienes profesamos valores cristianos, este cambio responde al llamado fundamental del Evangelio hacia la reconciliación. Existe una máxima inevitable en la praxis humana: quien escribe al amor, ama; quien redactó la Ley del Odio, odia.

Por ello, más que sustituir un cuerpo legal por otro, debemos reemplazar la cultura de la dominación por las enseñanzas cristianas de vida y comunidad. Una sola frase de nuestro Señor Jesucristo sintetiza una enseñanza de alcance universal: “Amaos los unos a los otro».

Resulta comprensible que a quienes han hecho de la política del hambre y la miseria una herramienta de sometimiento les cueste asimilar estos principios. Sin embargo, desde los sectores comprometidos con la democracia, continuaremos impulsando la transformación integral de la sociedad. Este cambio cultural es imprescindible para desterrar de manera definitiva los métodos violentos y edificar, en su lugar, un orden basado en la solidaridad, la justicia y la convivencia pacífica.

Economista José Luis Alcocer

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