Veinte años de silencios y verdades incómodas.
Por Diego Cebey

Aquí se contará lo que nunca se ha dicho abiertamente sobre Leopoldo López y la generación fracasada que entregó y mantuvo una DICTADURA en el poder. Sin miedo a incomodar, sin lealtades que condicionen la verdad y sin proteger a nadie. Porque Venezuela no necesita más partidos que reproduzcan los mismos errores ni dirigentes que confundan la política con el poder. Necesita una transformación estructural de sus organizaciones políticas. Y para cambiar el futuro, primero hay que atreverse a contar la verdad del pasado.
Empecemos por arreglar la casa (1/3)
Los “políticos” caciques de sus chiringuitos le exigen hoy al gobierno de transición de la señora Delcy Rodríguez que les devuelvan sus partidos.
En esta oportunidad no hablaré del resto de las organizaciones; hablaré con plena libertad de Voluntad Popular (VP), el partido político del cual soy promotor oriental, fundador y miembro electo con 2,470 votos en la dirección regional del estado Anzoátegui.
En el año 2009 iniciamos reuniones en Menegrande (Caracas) para dar vida a ese "movimiento de movimientos" que hoy se llama VPA. Personas maravillosas y grandes líderes se fueron sumando a la iniciativa. Nuestra causa común era clara: convertirnos en el instrumento de los venezolanos para lograr la libertad y el retorno a la democracia.
Uno de nuestros principales valores fundacionales era que las autoridades de la organización no podían ser elegidas a dedo desde Caracas. Esto nos llevó a un proceso democrático de elecciones abiertas a mediados de 2011, en el cual fui electo responsable estadal de VP dentro de un cuerpo colegiado de nueve miembros.
Aunque hacíamos las cosas bien, los supuestos "líderes" especialmente los de Caracas, ya habían empezado a entorpecer el camino a la libertad con su pobre accionar. Entre idas y venidas, varios miembros fundadores comenzaron a apartarse o ser expulsados. Al mismo tiempo, la dictadura ya nos había identificado como una amenaza real y comenzó la persecución, cosa que se hizo habitual años después.
Todo esto derivó en un punto de inflexión crítico: la entrega ingenua de Leopoldo López. En ese momento, o no lo vio o el ego lo nubló. Si eres un verdadero líder, no puedes entregarte a un sistema criminal; no a menos que tus intereses sean distintos a la causa común, que era la libertad de Venezuela.
En ese instante, todo el liderazgo que habíamos cedido a la figura nacional de Leopoldo López regresó a nosotros, trayendo consigo una decisión inevitable: asumir la vanguardia o retroceder. ¿Dejar a la gente sola en la calle o salir a cuidarla y luchar con ella? Justo en ese punto de quiebre iniciaron las protestas civiles GUARIMBAS y, con ellas, nace la resistencia en Venezuela. Esa que entendió que la lucha no violenta había dejado de ser una alternativa.
Nos falta mucho por decir,solo empezamos continuará…1/3
Diego Cebey
Un venezolano más en resistencia.





