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EL ORO DE LOS VENEZOLANOS ANTE LA GEOPOLÍTICA DEL DESPOJO

Por Economista José Luis Alcocer

Por Redacción El Merey

22 de septiembre de 2026 · 5:27 p. m.

EL ORO DE LOS VENEZOLANOS ANTE LA GEOPOLÍTICA DEL DESPOJO

Hay imágenes que condensan por sí solas la tragedia de una nación. La idea de que toneladas de oro, estimado en unos 4.000 millones de dólares y custodiado en las bóvedas del Banco de Inglaterra, puedan ser trasladadas a la Reserva Federal de Nueva York al calor de un pacto de despacho, no es solo un movimiento financiero; es la radiografía de una indignidad.

Como bien señaló recientemente el economista y dirigente político José Luis Alcocer, “el país no puede seguir siendo objeto de una rebatiña”. La frase, cruda y profundamente realista, desnuda el núcleo de un problema histórico: la conversión de la República en un botín de guerra donde convergen la improvisación de una oposición tutelada, los intereses de la política exterior estadounidense y la resaca de un régimen que destruyó las instituciones desde adentro.

LAS SOMBRAS DEL INTERINATO Y LA TUTELA

El trasfondo de esta disputa no es menor. Nos encontramos ante un laberinto judicial desatado tras el desconocimiento internacional de Nicolás Maduro , hoy enfrentando la justicia federal por narcotráfico. Sin embargo, el vacío de poder no justifica la suplantación de la soberanía. Pretender que una estructura interina, aupada por factores foráneos, adquiera la titularidad ilegítima de estos recursos abre una puerta sumamente peligrosa.

Como advierte Alcocer, el peligro no radica únicamente en el traslado físico del metal precioso, sino en el uso que se le pretende dar. Estos fondos corren el riesgo de convertirse en moneda de cambio, en colateral para adquirir nuevos préstamos o en el salvavidas financiero para maquillar deudas pasadas, contraídas durante la vorágine de corrupción que marcó a las administraciones de Hugo Chávez y su sucesor.

ENTRE TRIBUNALES Y UN GOBIERNO SERIO

Afortunadamente, el derecho internacional aún impone filtros. La movilización del oro exige una sentencia firme de los tribunales británicos que dirima el entuerto de la representación legal. No obstante, fiar el patrimonio de una nación a los tiempos de una corte extranjera evidencia la precariedad de nuestra clase política.

La literatura de la crisis venezolana está repleta de episodios donde la chequera y los recursos públicos se han administrado de espaldas a la ciudadanía. Permitir que el oro de todos los venezolanos sea tratado como una ficha en un tablero de ajedrez geopolítico demuestra una alarmante falta de ética republicana.

La advertencia de Democracia Renovadora en la voz del Economista José Luis Alcocer debe leerse como un llamado de urgencia. Venezuela urge de una conducción sensata, de un liderazgo que entienda que el patrimonio nacional no es negociable en mesas de saldos. Si el país aspira a reconstruirse, el primer paso inexcusable es blindar sus recursos frente a la voracidad de propios y extraños. De lo contrario, seguiremos escribiendo la crónica de un saqueo interminable.

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